La desaparición progresiva de la melanina
Debilita la fibra en profundidad: sin este pigmento protector, el cabello se vuelve más vulnerable a las agresiones externas y su brillo se apaga.
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LE MAGAZINE
Con la edad, el cabello pierde vitalidad. Su estructura cambia: la producción de melanina disminuye, al igual que la de sebo, y la calidad de la queratina se deteriora. La fibra se vuelve más sensible a las agresiones externas, más seca y a veces más áspera. A causa de la oxidación, el cabello blanco natural también puede adquirir reflejos amarillos, perdiendo su brillo inicial. Para preservar su belleza, es esencial seguir un ritual experto de cuidado del cabello blanco que combine nutrición, protección y neutralización de los reflejos no deseados.
El cabello blanco natural seduce por su sofisticación, pero su belleza esconde cierta fragilidad:
Debilita la fibra en profundidad: sin este pigmento protector, el cabello se vuelve más vulnerable a las agresiones externas y su brillo se apaga.
Debilita la película lipídica que lubrica el cabello y lo mantiene brillante. La fibra se seca más rápidamente.
Los queratinocitos del folículo producen una queratina ligeramente alterada, lo que hace que la fibra sea más rígida, quebradiza y menos resistente.
- Un tacto más seco o áspero;
- Pérdida de vitalidad y brillo, ya que la superficie del cabello se vuelve más irregular y no difunde tan bien la luz;
- Reflejos amarillos no deseados, resultado directo de la oxidación y la acumulación de metales pesados en el agua.
Estas transformaciones vinculadas al envejecimiento capilar exigen productos específicos para el cuidado del cabello blanco, capaces de nutrir, reforzar y proteger la fibra, neutralizando al mismo tiempo los reflejos amarillos para preservar la luminosidad del blanco.
Más poroso y fino, el cabello blanco requiere un lavado suave para mantenerlo flexible y brillante. Elige un champú densificante para limpiar con suavidad y dar cuerpo a la fibra capilar, que se vuelve más fina de forma natural con el envejecimiento. Si tu cuero cabelludo tiene otras necesidades, puedes alternar con otra fórmula: nutrición, anticaspa, volumen etc.
El envejecimiento del cabello transforma la fibra. Menos resistente, menos flexible y más sensible a la desecación, requiere tratamientos expertos para fortalecerla en profundidad, alisar su superficie y preservar su luminosidad natural.
- Una o dos veces por semana, sustituye el acondicionador por una mascarilla regeneradora y aplica un tratamiento intensivo en los largos y en el cuero cabelludo.
- Aplica una mascarilla violeta de la raíz a las puntas para neutralizar los reflejos amarillos y recuperar un blanco luminoso y uniforme.
La protección es la clave para prolongar la rutina de cuidado de tu cabello blanco.
- Antes del peinado, un tratamiento termoprotector ayuda a mantener la fibra flexible y brillante, incluso bajo el calor del secador o la plancha.
- Como toque final, unas gotas de aceite nutritivo iluminan los largos, alisan la superficie del cabello y revelan la pureza del blanco.
- Antes de salir, una bruma protectora actúa como un escudo contra los rayos UV, la contaminación y la humedad.
Los reflejos amarillos son consecuencia de la oxidación de ciertos aminoácidos que componen la queratina. Este fenómeno se ve acentuado por los rayos UV, el calor y la contaminación. Para reavivar la pureza del blanco, utiliza una mascarilla violeta. Déjala actuar unos minutos, una o dos veces por semana, para el mantenimiento de tu cabello blanco.
La frecuencia de lavado depende de las necesidades tanto del cuero cabelludo como de la fibra. Por tanto, puedes lavarte el cabello con la frecuencia necesaria si usas fórmulas suaves que respeten el equilibrio global del cabello.
El brillo del cabello depende de su capacidad para reflejar la luz. Con la edad, la fibra se vuelve más porosa y su superficie más irregular, por lo que difunde la luz en lugar de reflejarla. Para conservar el brillo del cabello blanco natural, es necesario alisar y proteger esta superficie para que recupere su poder reflectante. Tratamientos regulares, un secado moderado y el uso de productos de peinado embellecedores ayudarán a restaurar la luminosidad del cabello blanco.
La rigidez del cabello blanco se debe a cambios relacionados con el envejecimiento de la fibra: queratina de peor calidad, fibra menos protegida, más porosidad, etc. Para devolverle su flexibilidad, hay que actuar en profundidad. Los tratamientos ricos en lípidos, proteínas y agentes envolventes rellenan las zonas debilitadas y restauran la cohesión de la fibra. Tan pronto como sea posible, comienza tu ritual capilar con una mascarilla prelavado nutritiva y reparadora.
Al carecer de melanina, el cabello blanco es especialmente sensible a los rayos UV. Antes de cualquier exposición, aplica un tratamiento protector: al crear una película invisible en la superficie del cabello, preservará el brillo de la fibra. En la playa, lleva un sombrero o recógete el pelo para reducir el roce y recuerda aclararlo con agua dulce después de cada baño.
Mantener el cabello blanco significa preservar su luminosidad y flexibilidad originales a lo largo del tiempo. Lavados delicados, nutrición, mantenimiento del color y protección diaria: cuatro pasos esenciales para un cabello sano. Con los tratamientos adecuados para el cabello blanco, la fibra se mantiene suave, radiante y llena de vitalidad.